Seis Perfectas Imperfectas - One Shot.

✔ Para
Alina Slinkhard Potter
⚡ Género
Amistad
🔍 Lugar
Hogwarts
Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
Etiqueto para que lo lea: @Alina Slinkhard Potter.
 

Potterhead_03

O.M. III
23 May 2021
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Sala común de Ravenclaw
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Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
Etiqueto para que lo lea: @Alina Slinkhard Potter.
¡¡Que lindo!! <3
 
Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
Etiqueto para que lo lea: @Alina Slinkhard Potter.
¡Hola Jules!
Ayyy de verdadddd amé MUCHO! <3
Es genial, la verdad.
TE JURO que me encanta que también se haya sentrado en ti, ya que las perfectas imperfectas somos las séis, no sólo yo :D
Gracias por haberle puesto tanta dedicación, me encantaron los personajes.
Parece que Susan, Jerry, Alexia, Violeta, Jules y Alina son muy buenas amigas <3
 
Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Amoooooooo
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
No importa
Le encantara
 
31 Mar 2021
4.520
1
4.516
978
Trujillo, Perú
Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
Etiqueto para que lo lea: @Alina Slinkhard Potter.
AMO
 

Nymphad0ra

O.M. III
14 Jul 2021
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Aburrida
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Caminé por los pasillos de Hogwarts. Me gustaba mucho el castillo, y cada vez que lo recorría me sentía como en casa.
Seguí caminando y me crucé a varios chicos de primero, que saludé alegremente. Sabía que era desconcertante pasar de vivir en tu casa a pasar la mayor parte del año en un lugar donde no conoces a nadie, a menos que seas amigo de alguien antes de entrar a la escuela mágica.
Tarareé un canción infantil mientras iba a mi Sala Común, la de Gryffindor.
Cuando llegué, las mellizas Longbottom me vieron y fueron hacia mí; Neville completaba el trío, y era muy extraño, ya que no eran comunes los gemelos triples.

— Ay, Susy, ya sabemos que te gusta George, pero tampoco para que...—empecé, ya que Susan había comenzado a hablar del chico que le gustaba.

— ¡Shhh, Alina!—me calló. Señaló disimuladamente hacia atrás, donde estaban los gemelos Weasley y Lee Jordan.

— Se un poco como Jules, que le encanta Harry, pero no habla todo el día de él—bromeé.

Recibí un golpe en la nuca, de parte de mi amiga. La pequeña Julie era tan amable como siempre.

— ¡No me "encanta", Alina Wendy Slinkhard Potter!

Hace poco había tomado la costumbre de decirle a todo el mundo por todos sus nombres y apellidos, menos a su querido Harry, que yo tenía la mala suerte de que sea mi hermano.
Violeta, una prima segunda o algo así, vino hacia nosotras y habló en voz baja:

— ¿Irán a la práctica del E.D hoy? Hace unos minutos sentí que el Galeon se calentaba, así que lo revisé y ví que era hoy, dentro de una hora.

Jerry Johnson y Alexia Calley se acercaron.

— Nosotras estamos ocupadas—dijo Jerry—. Le prometí a Alexia que le enseñaría a ser una buena cazadora porque cuando mi talento desaparezca del todo, quiero que ella me reemplace.

— ¡Si eres muy buena!—exclamó, algo fuerte, Alexia. Luego miró a su alrededor, vió que todos la miraban y se sonrojó.

— Estoy perdiendo mi talento—repitió Jerry.


Estábamos en la Sala de los Menesteres. Harry había formado varias parejas para entrenar; Susan con Fred Weasley, Ronald Weasley conmigo y, muy "sospechosamente", Jules sin pareja. Harry, tan amable como siempre, se ofreció a ser su pareja, y ya se sabía la respuesta de mi amiga.

— Esa Longbottom no me cae mucho...—habló Weasley, mientras seguíamos practicando—. Neville y Susan si, pero ella casi queda en Slytherin, y eso...

— Silencio.

La voz de Harry retumbó en la sala, y todos hicieron caso.
Casi nadie sabía eso, y Ron lo había dejado a la luz.
Jules me miró. Sus ojos se habían cristalizado, mostrando sus ganas de llorar. Salió del lugar, pero Susan y yo corrimos detrás de ella.


Llegamos al campo de Quidditch. Parecía que iba a haber tormenta, y me pregunté si aprovecharía mi posición de Quidditch y el clima para mi venganza contra Ron.

— ¿Jules Longbottom? ¿estás ahí?—preguntó Susan a los gritos. Unas gotas empaparon mi pelo castaño claro corto y mis lentes rosa viejo transparente.

Estaba en su escoba, cerca de los aros de Quidditch. La miré extrañada y busqué mi escoba rápido. Palmeé una parte de atrás del palo, para que Susan subiera conmigo. Ella accedió y subí, yendo junto a Jules.
De pronto lo comprendí: Ron estaba rencoroso con Jules solo porque también quería ser guardián, como ella. Y a decir verdad, casi es ella y no él la persona que era parte del equipo.
Por medio de palabras, Susan logró que nuestra amiga bajara junto a nosotras, y fuimos a nuestra Sala Común.


— ¡Ten un poco más de cuidado, Longbottom! ¡debo llegar al Campo de Quidditch sin interrupciones! ¿te ha dolido?

Fulminé con la mirada a Ron. "Muy disimuladamente" había hecho que Jules tropezara.
Cuando llegamos con todo el equipo al Campo, los gritos de los Slytherin's contra Weasley llenaron el gran lugar. Para mi sorpresa, el chico estaba tan rojo que igualaba a su cabello.
El partido comenzó: yo jugaba como bateadora, ya que Fred estaba castigado por culpa de McGonagall.
Ser bateadora era una tarea difícil, solo para los más valientes: corrías el riesgo que los del otro equipo intenten golpearte, así sus cazadores o su buscador podría hacer su trabajo tranquilo. Sin contar que las Bludgers tampoco eran tan fáciles de dominar.
Luego de cinco minutos de partido, ví mi oportunidad: había comenzado a llover y nadie veía a Weasley, entonces apunté y...
Un chillido de dolor invadió el lugar, y un fino hilo de sangre caía de su nariz.

— ¿Duele, verdad?—susurré.


— Te podrías haber metido en problemas, ¿por qué nunca piensan en eso? ¡Violeta, Harry y tú nunca se fijan en eso, parece que lo tienen en la sangre!

Estaba soportando el extenso discurso de Jules del porqué no debería haberle tirado una Bludger a Ronald Weasley. Parece que ya estaba muy cambiada de humor.

— ¿Me estás escuchando, Slinkhard Potter?—inquirió luego de unos minutos.

— ¿Te digo con la más sincera verdad? No—respondí.

— Ya deja que haga su tarea tranquila, Longbottom—Violeta la interrumpió antes de que abra la boca.

Jules la miró amenazante, pero siguió con su pergamino de las constelaciones.

— ¿Sabes que es lo mejor?—pregunté a Alexia—. Que ya terminé todo hace rato.

Ella dió una risilla y negó con la cabeza.

— Hermione Granger no tiene nada que envidiarte.

Ahora todas reímos.
Me fijé en el dibujo de Jerry. Hace unos años comenzó a decirnos que quería ser artista profesional, y la verdad se le daba muy bien. Nos estaba dibujando, pero éramos extrañas: mi nariz era un bate de Quidditch y me resaltó mis numerosas pecas. Violeta parecía un Patronus, Jules un cielo estrellado y Susan un elfo. Alexia y ella llevaban Quaffles en vez de cabezas, aunque seguían con la cara intacta. Representaba lo que más nos gustaba.

— ¿Te gusta?—preguntó, ya que había notado que prestaba atención a su dibujo.

— Me encanta, Jerry. De verdad, es fantástico.


— ¿Salida de chicas?—preguntó Alexia.

Con Jerry habíamos planeado salir a Hogsmeade nosotras seis solas. Era algo que se hacía en el mundo muggle.

— Ni que fuera cosa de otro mundo—reí, achinando mis ojos marrones claros y almendrados.


Estábamos en las Tres Escobas. Habíamos pedido cerveza de manteca, aunque todavía no llegaba.

— ¡Que mal servicio!—se quejó Susan.

— Eres una quejosa, Susan, ¿acaso no vez que ahí viene Rosmerta?—le contestó Violeta.

Todas tomamos una jarra y la alzamos.

— ¡Por las seis!—clamé.

— ¡Por las seis!—siguieron ellas.





AMO, este one-shot, me gustó mucho, aunque en algunos momentos se centró en mí (perdón por eso, Alu, sjksjsjs).
Perdón por el tan mal título, no me convencía ninguno de los que pensaba =c.
Etiqueto para que lo lea: @Alina Slinkhard Potter.
Amooo
 
30 Abr 2021
3.319
3
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13
Argentina.
¡Hola Jules!
Ayyy de verdadddd amé MUCHO! <3
Es genial, la verdad.
TE JURO que me encanta que también se haya sentrado en ti, ya que las perfectas imperfectas somos las séis, no sólo yo :D
Gracias por haberle puesto tanta dedicación, me encantaron los personajes.
Parece que Susan, Jerry, Alexia, Violeta, Jules y Alina son muy buenas amigas <3
Muuuchas gracias, Alu <3.
 

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